Salimos desde el puerto de Altea y nos dirigimos hacia los acantilados del parque natural de Sierra Helada, no deja de sorprenderme lo increíble de sus acantilados color naranja, hechos de dunas fósiles, pasamos el faro del Albir y ya podemos ver esta pequeña isla a la que solo podemos acceder en barco, cuando me estoy acercando ya estoy sintiendo la emoción de bucear allí, la gente se extraña que después de tanto tiempo siga sorprendiéndome esta pequeña isla. Me sigue sorprendiendo ya que esta llena de pequeñas cosas inapreciables en otras inmersiones de la zona, su profundidad máxima es de 29 metros pero no es necesario bajar a esa profundidad para disfrutarla.

Morenas y congrios abundan, nudibranquios en los meses más fríos,  cientos de espetones cuando hay corriente, águilas marinas escondidas entre la arena y sobre todo gorgonia amarilla, una preciosidad!