Altea es un pueblecito con mucho encanto y uno de los más bellos de España. Tanto si vienes a alojarte como si decides venir a disfrutar de un día, acertarás.

Altea está llena de magia. Pasear por sus calles empedradas, por el casco antiguo, descubrir sus casas blancas con mil flores… De día, su gama de azules te envolverá de bienestar y de noche te encantarán sus destellos, sobre todo los del puerto.

Destaca su carácter bohemio, puedes visitar sus mercadillos y tiendas artesanales. Sus playas, que no están masificadas, son ideales para el descanso y la desconexión

Su casco antiguo y su mirador son enormemente conocidos por su encanto. . La Plaza de la Iglesia es el corazón de Altea, un auténtico centro de ocio y de cultura.

Si te apetece hacer senderismo o buceo también tienes un gran abanico de opciones, pues Altea esta rodeada de montañas y zonas de submarinismo.

PLAZA DE LA IGLESIA: Espacio que ocupaba el Castillo de Altea, de cuerpo cuadrado, con tres garitas en las esquinas. En la cuarta esquina, se adosaba un rombo emergente y acabado en punta de flecha para defender la puerta de acceso al castillo.

Desde su mirador, nos sentimos parte activa de la Historia, involucrados en el pasado de nuestro pueblo.

CALLE CURA CREMADES (INTERSECCIÓN PLAZA IGLESIA):  La Calle Cura Cremades debe su nombre al párroco que hizo posible la construcción del Templo Parroquial: Juan Bautista Cremades Peiró, que supo aunar los esfuerzos de todos los alteanos para construir la Iglesia que predomina en lo alto del cerro y que forma parte principal de la silueta de Altea.